martes, 6 de octubre de 2009

Advertencia Global

Este artículo lo escribí para desahogar la necesidad que siento de convencer al mundo de que tenemos que cambiar. Y es que a pesar de que sabemos que estamos provocando una catástrofe en este planeta, muchos de nosotros no estamos haciendo los esfuerzos necesarios para que el golpe sea lo menos apocalíptico posible. Muchos toman a la ligera este tema, muchos creen que es puro alarmismo, y que al final de cuentas alguna forma encontraremos de solucionar las cosas y que podremos como humanidad, seguir existiendo, muchos, utilizan estás advertencias como justificación para derrochar con mayor razón, los recursos que tenemos y así legitimar su egoísmo. Me da tristeza y coraje ver que ese egoísmo con él cual vemos la vida, impida ver que frente a nosotros tenemos un problema de vida o muerte y que solo la acción colectiva, frente a un problema global podrá hacer las cosas un poco diferentes. Las cifras son reales, en unos años el planeta como lo conocemos será cosa de un pasado nostálgico, de la misma forma en que las calles de nuestro barrio cuando éramos niños hoy han cambiado. Espero este artículo logre convencer a unos cuantos de que no están solos, y de que el compromiso es con todos y sobre todo con uno mismo, porque la mayoría de los que vivimos en tiempo presente, seguramente nos tocará ver, vivir y probablemente sufrir las consecuencias de la inacción y de la indiferencia. El primer paso es tomar conciencia de lo que realmente significa y potencialmente significará el cambio climático y todas sus inevitables consecuencias para nuestras vidas.

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/45851.html

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"It is not the strongest of the species that survives, but the one that is the most adaptable to change"
Charles Darwin


La semana pasada el doctor Richard Betts, titular de Impactos Climáticos en el Met Office Hadley Centre del Servicio Meteorológico Nacional del gobierno británico, presentó en la Universidad de Oxford un nuevo estudio científico sobre el calentamiento global. (http://www.metoffice.gov.uk/climatechange/)

Al momento en que se reúnen en Bangkok los negociadores internacionales para formular las propuestas para implementar una solución global sobre el cambio climático de cara a la conferencia de Copenhague prevista para diciembre, este informe revela que la temperatura global puede aumentar por encima de los 4ºC en el curso de los próximos 50 años. Una cifra que supera cualquiera de las previsiones hechas anteriormente por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Además, esos 4ºC son sólo una estimación del promedio de la temperatura mundial: según el informe, temperaturas muy superiores se observarán en algunas zonas del mundo. El estudio insiste sobre la probabilidad de que habrá zonas donde el calentamiento supere los 10ºC, trayendo eventos extremos que sin lugar a dudas pondrán en entredicho todo nuestro modelo de desarrollo, la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y la salud.

En África, por ejemplo, el aumento de la temperatura podría alcanzar 10ºC, lo que significaría grandes sequías y temperaturas no aptas para la vida humana. Algunas otras zonas del globo llegarán a los 7ºC, disminuyendo en al menos 20% las lluvias extendiendo así las zonas áridas, condicionando el suministro de agua potable para muchas poblaciones y en el mismo sentido poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de grandes concentraciones de población, mientras se incrementará el riesgo de pandemias y enfermedades.

Según los modelos más sofisticados, las afectaciones por la reducción de lluvias se ubicarán principalmente en el este y sur de África, América Central, el Mediterráneo y partes costeras de Australia. En contraste, lugares como India se verán afectados por el incremento desmedido de las precipitaciones y otros fenómenos extremos provocando desastres por inundaciones o tsunamis, así como pérdida de infraestructura y estabilidad sanitaria.

Estamos frente a una avalancha en ciernes. El Ártico podría conocer una elevación de hasta 15ºC, lo que ocasionaría el derretimiento del hielo, provocando mayor absorción de las radiaciones solares, sobrecalentando aún más la superficie terrestre. El deshielo del permafrost (suelo helado) siberiano y ártico liberaría el metano acumulado en la tierra por efecto de la milenaria descomposición vegetal y animal, un gas cuyo efecto invernadero es 21 veces más potente que el dióxido de carbono, aumentando exponencialmente su concentración en la atmósfera. Se estima que se podría generar así un efecto de umbral, poniendo el fenómeno del calentamiento global completamente fuera de control.

No obstante, aún tenemos la oportunidad de disminuir los efectos de lo inevitable si reducimos de manera radical nuestras emisiones de gases a efecto invernadero. Por ello esas cifras, alarmantes pero reales, deben considerarse como una global warning (advertencia global) sobre los terribles efectos que puede ocasionar el global warming (calentamiento global).

Si hoy los casi 7 mil millones de personas en el mundo adquirieran el modo de vida promedio de un mexicano, necesitaríamos casi cinco planetas para poder satisfacer esas necesidades, mientras que para satisfacer la demanda de consumo de un estadounidense promedio se necesitarían 10 planetas. Actualmente hay 300 millones de personas en China que podrían adquirir los medios de vida de un mexicano de clase media. Del mismo modo, son al menos 150 millones de personas en India que tienen ese potencial. Sumados, estamos hablando de casi 2 veces la población de Estados Unidos. Pero no existen cuatro, ni mucho menos nueve planetas más para satisfacer nuestras necesidades insaciables. Este es el único que tenemos.

Si bien la temperatura aumentará al menos 2ºC, debemos hacer todo por evitar que supere ese límite, puesto que a estas alturas, no se trata solamente del compromiso con las generaciones futuras, sino con nosotros mismos. Copenhague es la oportunidad para los países de establecer compromisos vinculantes en la lucha contra el cambio climático. Pero eso sólo representa una base política, teórica y legal, para la acción. Es urgente que como ciudadanos cambiemos nuestra forma de consumo a una mucho más baja en carbono. Esta es nuestra única oportunidad de ser parte de la solución.

Para enfrentar ese problema, tenemos que cambiar nuestra forma de vida, a una más limpia y menos contaminante. Pase lo que pase, esos sacrificios se tendrán que hacer. Se pueden conceder hoy de manera voluntaria y controlada, o se impondrán en 20 años cuando ya no tendremos los medios de sostener nuestros niveles de vida.

Bajo advertencia no hay engaño.

lunes, 31 de agosto de 2009

Querido diario:

"Remember that the environment is not something passed on from our parents but something borrowed from our children."

lunes, 17 de agosto de 2009

Oro Azul: prioridad estratégica mundial

“El cambio climático se expresa en grados pero se traduce en agua.”
Nicolas Stern

El año próximo, 19 millones de personas en el Distrito Federal podrían sufrir la falta de agua. Si no se actúa de inmediato, 13 de las 16 delegaciones podrían quedarse completamente sin agua, cómo lo advirtió la semana pasada el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.
Desgraciadamente, México está a la vanguardia mundial de ser uno de los primeros países afectados a gran escala por problemas de escasez de agua. Sin embargo, ese tema pronto afectará a todo el planeta y se está convirtiendo en una prioridad estratégica a nivel mundial.
Estrés hídrico
En la Tierra hay 1,385 millones de km3 de agua aproximadamente, de los cuales sólo el 3% es agua dulce, desigualmente repartida en la superficie del orbe.
Se estima que hoy en día al menos 28 países sufren estrés hídrico, lo que significa que cuentan con menos de 1,000 m3 por hab/año. En 1995 eran 400 millones las personas en esta situación, y para el 2025, serán 4000 millones con todas las consecuencias que eso supone: alimentarias, sanitarias y económicas.
México se encuentra en un nivel medio con una disponibilidad de agua per capita de 5,000 m3 por año. Disponibilidad que cambia mucho de una región a otra.
Amenaza al desarrollo
Esta situación pone en riesgo la sobrevivencia de todo el planeta. Desde la simple falta de agua necesaria para vivir, hasta la perennidad del modelo de desarrollo que conocemos actualmente comprometiendo todos los procesos económicos que en su mayoría requieren como materia prima esencial el vital líquido: sector turismo, agrícola, energético, minero, entre muchos otros.
En el mediterráneo por ejemplo, vive la mitad de la población con menor acceso al agua potable, disponiendo solo del 3% de las aguas dulces del mundo. Según las proyecciones la demanda en agua crecerá en un 25% para el 2025.
Además, el mediterráneo cuenta con el 32% del turismo mundial lo que significa el abastecimiento de 218 millones de personas en recurso hidrológico al año. Es pertinente señalar que la actividad turística consume de 4 a 8 veces más agua que las actividades domésticas.
A los altos niveles de consumo, se agrega el fenómeno del cambio climático. Se estima que el mediterráneo sea una de las zonas más afectadas por los cambios de temperatura, con un aumento para finales de siglo de entre 2,2 a 5,1°C. Con estas condiciones las penurias de agua aumentarán, provocando bajas importantes en la productividad agrícola (se estima que podrán llegar hasta 50% menos), poniendo en riesgo entre otras a la seguridad alimentaría de esa zona.
Seguridad alimentaria

En general, la ausencia de modernización de las prácticas de irrigación, el crecimiento de las necesidades alimentarias y la evolución de las costumbres de consumo, amenazan la seguridad alimentaria global en un contexto de escasez de agua.
En promedio, el sector agrícola consume el 70% de los recursos hídricos utilizados, esta proporción aumenta en países de bajo ingreso. Para producir un kilo de trigo son necesarios entre 150 litros de agua, mientras que para producir un kilo de carne son necesarios a menos 450 litros de agua y hasta 10 mil galones por kilo dadas las modernas técnicas de ganadería intensiva, puesto que los animales presos consumen 10 veces más que los seres humanos, esto significa la mitad del agua potable sustraída a nivel mundial.
Si no se generan un mínimo de reformas urgentes en materia de redes de irrigación y de reutilización de aguas usadas para riego de los cultivos, los problemas antes mencionados irán en aumento de manera crítica.
Sector industrial
El sector industrial también ve como amenaza la falta de agua. La industria siderúrgica y minera por ejemplo, cuentan con el agua como una de las materias primas esenciales, ya que para producir un kilo de acero son necesarios un mínimo de 960 litros de agua.
Por lo anterior resulta primordial preservar el recurso hídrico, sobre todo si las zonas mineras están generalmente en zonas áridas. El caso de Chile resulta ilustrativo, ya que el cobre, una de los principales productos de exportación se ve amenazado por la escasez del recurso, así como su costo y restricciones de uso y extracción.
Peor aún, la problemática de la escasez de agua pone en riesgo nuestro modelo de desarrollo, pero también las posibles alternativas, sobre todo cuando hablamos de energías verdes o energías alternativas. Así pues, para producir 1 litro de petróleo se requieren 2,5 litros de agua, mientras que para producir un litro de biocombustible se estima que en promedio se necesitan un mínimo de 1000 litros de agua.
Ya los grandes industriales han manifestado la necesidad imperante de proteger el recurso. Durante el Foro de Davos en 2008 Peter Brabek–Letmathe el presidente del consejo de administración de Nestlé en conjunto con Klaus Schwab, fundador del Foro, hicieron un llamado a “una coalición publico-privado inédita y poderosa” para encontrar formas de ahorrar el oro azul.
Conflictos diplomáticos
Además, la falta de agua entrañará conflictos de índole diplomático que podrían derivar en conflictos armados. Asimismo, las migraciones por escasez de agua ya auguran millones de refugiados. Con recursos naturales y financieros limitados, las decisiones sobre su distribución serán elecciones de sobrevivencia que dejarán fuera del juego a millones de personas.
Al respecto, China en particular conoce una situación crítica. Con 21% de la población mundial, el Gran Dragón cuenta tan solo con el 7% del total del recurso hídrico. Para contrarrestar el agotamiento, China ha puesto en marcha un proyecto muy ambicioso de aducción de agua de sur a norte con 1500 km de construcción para llevar 17 billones de m3 de agua de la región del Tíbet hacia el centro del país. Este hecho es una de las razones por las cuales China no puede permitir la independencia del Tíbet, ya que resulta ser una zona de gran importancia estratégica en términos de abastecimiento de agua potable.
Con el Tíbet, China tiene los medios para convertirse en una hidropotencia regional. En efecto, los 10 ríos más importantes del continente asiático ahí tienen su origen. Entre ellos están el Brahamapoutre y el Indus, ambos ríos que abastecen a la India. El problema para India, que alberga al 17% de la población mundial y que cuenta con sólo el 4% de los recursos mundiales de agua, es que una parte del Brahmapoutra está en territorio Chino. Una situación que podría derivar en conflicto abierto entre los dos países más poblados del mundo, ambos potencias nucleares.
Seguridad nacional
Así, el agua se impone progresivamente como un tema de seguridad colectiva. Los británicos desde hace un 2 o 3 años han puesto el tema de la rareza del agua en el rango de las prioridades estratégicas. Entre 2000 y 2004 Estados Unidos invirtió cerca de 3 billones de dólares en programas de agua y saneamiento en todo el mundo.
En 2003, Peter Schwartz consultor de la CIA publicó un informe donde recomendaba a la Secretaria de la Defensa hacer del cambio climático una problemática de seguridad nacional, partiendo del principio de que todas las proyecciones confirman que las penurias de agua potable estarán inevitablemente al origen de conflictos y perturbaciones continuas de seguridad en los años a venir.
La administración actual ha mostrado que los temas del desarrollo sustentable y de seguridad energética son parte prioritaria en su agenda y el agua se perfila como uno de los grandes temas con una inversión de 7 billones de dólares.
Cuidar el agua
En México, apenas se está empezando a actuar sobre ese tema. Los cortes de agua nos parecen terribles, pero no son más que los primeros efectos de un fenómeno mucho más amplio a nivel mundial. Los esfuerzos internacionales en la materia nos podrán eventualmente procurar fondos y herramientas para enfrentar ese problema. Sin embargo, cada uno debemos empezar en hacernos responsables para el planeta, y cuidar el agua.

lunes, 8 de junio de 2009

DEFORESTACIÓN CERO: un reto social y ambiental impostergable

En el diario El Universal, 6 de junio de 2009

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/44405.html

“Si el acuerdo climático post-Kioto fracasa en evitar la deforestación de los trópicos, la meta de alcanzar los objetivos de la lucha contra el cambio climático será virtualmente imposible.”
Bharrat Jagdeo, Presidente de Guyana.

Uno de los sectores de mayor importancia para la reducción de las emisiones de Gases a Efecto Invernadero (GEI) en México y en el mundo, es el forestal.

En efecto, los bosques cubren el 15% de la superficie terrestre del planeta, y contienen 25% del carbono en la biosfera. Sin embargo,13 millones de hectáreas desaparecen cada año. Una pérdida considerada como el segundo factor más importante en el calentamiento global ya que los bosques no sólo absorben el dióxido de carbono si no también mantienen altos niveles de evaporación, coadyuvando así a la regulación de las temperaturas en la Tierra. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el cambio de uso de suelo y la explotación intensiva de los recursos forestales representan entre el 15 y 20% del total del CO2 emitido en la atmósfera.

Para evitar la deforestación y contribuir de manera decisiva a la mitigación de las emisiones de GEI, ha emergido la estrategia de REDD, Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación, una solución para promover la conservación de los bosques y la deforestación evitada, especialmente desde los mecanismos de “mercados de bonos de carbono” del Protocolo de Kioto.

REDD surge internacionalmente en 2005 como una estrategia integral para la reducción de emisiones provocadas por la deforestación y degradación forestal, y se ha convertido en un elemento central del Plan de Acción de Bali, marco de las discusiones sobre el tratado post-Kioto que debe ser abordado en diciembre en Copenhague. Se trata grosso modo de que los países en desarrollo con cobertura forestal que logran reducir la deforestación y degradación de los bosques, y las emisiones de CO2 derivadas, sean compensados financieramente mediante distintos mecanismos, como por ejemplo los “pagos por servicios ambiéntales” (PSA) o los mercados de bonos de carbono, cubiertos por un fondo al que abonan los países que puedan pagar.

México es uno de los países megadiversos del mundo y ya forma parte de los países elegibles para una estrategia de REDD. Sin embargo, la puesta en marcha de un mercado de carbono en el sector forestal mexicano resulta complicada e incluso perversa si no se consideran a las comunidades que viven en las zonas forestales.

De entrada, para funcionar en México, el sistema REDD deberá estar concebido como parte de una estrategia nacional e integral, y vinculado a un objetivo fechado de deforestación cero. Si uno impone una política de no deforestación en una zona, la deforestación puede ser transferida a otra que no tenga dicha política. Implementar la estrategia a nivel nacional garantizaría que se evitarán esas fugas o, al menos, que el Estado tenga la responsabilidad de evitarlas o sancionarlas.

Otro problema es la corrupción de las autoridades, o la falta de ellas, es decir la necesidad de reforzar la ley. Esto resulta difícil en países en desarrollo como México, con altos índices de pobreza, poca cultura de la legalidad, mala preparación, equipo y seguridad de las autoridades encargadas de aplicar la ley, así como falta de financiamiento para pagar a las autoridades salarios justos y poder contratar personal suficiente.

Pero más que todo, REDD debe tomar en cuenta que en México y en los países en desarrollo las tierras forestales son en su mayoría propiedad de las comunidades vulnerables, que a través de la protección y manejo de los bosques son los proveedores de servicios ambientales tales como la recarga de los mantos freáticos indispensables para la sobrevivencia de todo el planeta. Por lo tanto, la estrategia debe proporcionar beneficios reales, medibles y verificables no sólo para el clima y la biodiversidad, sino también para esas comunidades que habitan las zonas forestales.

Por ello será necesario crear los mecanismos institucionales para pactar los precios, yendo más allá del simple pago del costo de oportunidad al dueño de las tierras forestales. Dicho método demasiado fácil e evidente se ha convertido en la actualidad en la panacea de los hacedores de política ambiental en México, convirtiéndose en un pago perverso para mantener el status quo de las comunidades, sin considerar sus necesidades de desarrollo, y fomentando la especulación en el corto plazo sobre el rendimiento de la tierra.

En ese sentido, es también indispensable incorporar al sector agrícola, con el objetivo de interrumpir el principal driver de la deforestación: el cambio de uso de suelo. En este nuevo esquema, les estamos pidiendo a dichas comunidades que cambien su modo de producción y que así como hoy son dependientes del mercado de los productos de la explotación forestal intensiva, mañana lo sean de un mercado financiero de bonos de carbono. Se trata de empoderar a las comunidades de su proceso de conversión económica, generando las capacidades de organización comunitaria y de gestión de sus propios recursos para desarrollar nuevas herramientas de crecimiento.

En conclusión, para tener éxito, la estrategia de REDD en México tendrá que tener un enfoque integral y contemplar aspectos sociales que en el pasado han sido ignorados o puestos de lado. De esa forma, las estrategias ambientales pueden representar oportunidades para generar un verdadero desarrollo, equitativo y sustentable.

viernes, 27 de febrero de 2009

LA TENENCIA NO ES UN IMPUESTO VERDE (Director's Cut)

En el diario El Universal, 2 de marzo de 2009

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/44405.html

Si bien es cierto que los recurrentes anuncios electorales para abolir la tenencia responden obviamente a objetivos populistas de corto plazo, es no obstante erróneo afirmar que le tenencia es un impuesto justo o que es un impuesto “verde”.

Por supuesto urge defender cualquier tipo de medida que mejore el estado actual del medio ambiente y que mitigue de forma importante los efectos del ya inevitable cambio climático. Sin embargo, una de las causas de los estragos que las catástrofes ambientales han generado en nuestras sociedades es la falta de democratización de las políticas. Si bien los impuestos y las señales de precios son instrumentos económicos importantes para incidir en el cambio de actitud de las personas, no todas las políticas económicas son infalibles.

Sí, la tenencia influye en la compra de un coche. Porque cuando uno compra una de esas maquinas, sobre todo los muchos que tenemos que pensar muy bien nuestras inversiones, pensamos no solo en el precio neto del bien, si no que pensamos también en sus servicios, en sus refacciones y en las tenencias.

Es un hecho que los consumidores en México nos servimos de esos indicadores para tomar la decisión de compra de un vehículo motorizado. En muchas ocasiones una sola variable es suficiente para determinar nuestra compra. En este sentido, la tenencia puede incidir en la compra o no del coche determinado, que no solo contamina y emite millones de toneladas de CO2, más todos los Gases de Efecto Invernadero que se producen por su fabricación, ensamblaje y transporte, si no que contamina también por tratarse de un emisor de ruido constante, por su mala utilización en la obstrucción de vías de tránsito, en breve, por el mal uso que le damos aquéllos que los manejamos.

Pero la tenencia no determina la compra o no del automóvil. Si una persona realmente necesita un coche lo va a comprar. Al incidir en nuestra decisión de compra, la tenencia hace que busquemos aquéllos autos que nos representen un costo menor. Y en ese caso compramos coches poco eficientes o usados, que no cumplen con las normas adecuadas de eficiencia energética.

Un impuesto es un instrumento económico que se revela eficaz si es utilizado correctamente. Pigou, el señor que se le ocurrió el tema de los impuestos ambientales, decía que el impuesto idealmente debe representar la internalización de las externalidades negativas que provoca ese producto, es decir: 1) que debe traducir en términos económicos el costo ambiental de la contaminación, 2) que debe de ser pagado por todos los agentes económicos que intervienen en la fabricación, distribución y compra del producto que contamina; y, sobre todo, 3) que estos agentes deben de estar concientes de porque están pagando ese impuesto.

La tenencia no tiene ese diseño. No representa ni por mucho el costo de la externalidad negativa y mucho menos están bien repartidas las responsabilidades. La genialidad de un impuesto está no solo en aplicarlo, si no que realmente represente una mejora. Si la tenencia fuera realmente un impuesto ambiental, debería ser un impuesto diferenciado, esto implica, que no debería de estar relacionado con el costo del producto en dinero y su porcentaje, pero debería estar relacionado a la probada externalidad que cada producto genera.

En este último punto, es muy necesario entender lo que es justo. Por ejemplo, el coche que actualmente demuestra ser el más ecológico por su eficiencia energética y por su ciclo de vida es el YARIS de TOYOTA. Sin embargo, dicho automóvil tiene una tenencia más cara, respecto a un CLIO de RENAULT, que si bien este último es también bastante ecológico, no lo es tanto como el primero. En este ejemplo, la señal del impuesto es incorrecta, ya que mis variables para la toma de la decisión de compra son entre otras el precio del auto y su tenencia, entonces haciendo caso a la señal del instrumento económico, estaría comprando un coche menos eficiente, y en este caso el impuesto no hubiese cumplido su función. Si la tenencia fuera menor para el YARIS, muy baja o hasta nula, entonces podría reconsiderar mi inversión. Claro que esto último no es definitorio, no obstante, para eso están los instrumentos económicos. No para gravar a todos por igual, pero si para dar señales correctas en los procesos de transacciones de bienes y servicios.

Por otro lado, es preocupante que en este país, sobre todo en esta ciudad, el verdadero problema no lo provocamos aquellos que usamos de manera utilitaria el coche, que por un lado no tenemos para invertir en coches grandes y poco eficientes, pero incluso algunos tenemos la conciencia de que un tanque de guerra como los que se están poniendo de moda son la cosa más ridícula y sucia para transportarse en esta ciudad. A quien compra una HUMMER (o alguna cosa parecida), el efecto del supuesto “impuesto verde” que sería la tenencia no le hace ni cosquillas: si se puede permitir gastar medio millón de pesos en un tanque de guerra, la tenencia ni le viene ni le va.

Ergo, el “impuesto verde” no está sirviendo como tal, porque una cosa de esas gasta 3 veces más gasolina que un CLIO o un YARIS, además que ocupa por lo menos el doble de espacio en una ciudad donde cada vez tenemos menos metros cuadrados por habitante. Por otro lado, no sé que efecto psicológico produce en quien las maneja, que se sienten prepotentes, pierden toda la dimensión de la escala humana y creen que pueden andar a más 90 km/hr en la ciudad. Efectivamente son un peligro para el peatón y las bicicletas, quienes han sido completamente olvidados en esta ciudad, pero ya no solamente, quienes tenemos un coche pequeño también vivimos amenazados por ellos. Cabe señalar que en casi todas las ocasiones, esos monstruos de coche vienen ocupados por solo un pasajero.

Es de suma relevancia que hablemos de políticas ecológicas serias, de impuestos verdes con verdadero impacto, y con un diseño realmente justo. No se trata de exentar de un pago de impuesto a todos los automovilistas, el tema está en el principio de responsabilidades compartidas y acciones diferenciadas. Es incorrecto cobrar un porcentaje del precio del coche y ya, es una medida que en el mediano y largo plazo no soluciona nada. Se trata de gravar mucho más a los autos verdaderamente nocivos y privilegiar el uso de autos ecoeficiencientes. Una tenencia para todos pero verdaderamente diferenciada, podría ser una solución. De hecho, hacer pagar al que usa una HUMMER el mismo porcentaje de culpa que al que usa un PLATINA, es poco democrático y hasta discriminatorio, porque entonces quiere decir que sólo quienes tienen dinero, tienen acceso. Ya basta con que el Medio Ambiente sea sólo un tema de gente que puede pagar.

Que la tenencia sea un impuesto fácil de cobrar no lo hace un impuesto ni justo, ni eficaz, ni progresivo. La tenencia se paga, entre otras cosas por los mecanismos de control que tiene. En el EdoMex y en el DF si uno no paga la tenencia no puede verificar su coche, si uno no verifica su coche, no puede circular y si no circulas, atentas contra tu “bienestar” o contra una necesidad importante. Entonces todos los que tienen coche pagan su tenencia, si no, no tiene caso tener un coche. A menos de que sepas y puedas evadirlo.

De hecho, si la gente no paga sus impuestos, no es porque no tenga dinero. La evasión y elusión fiscal en este país se dan en más del 50% por quienes sí pueden pagar. La elusión fiscal es la evasión legal del impuesto, es decir, que quienes lo hacen se aprovechan de las lagunas de la ley para evadir el pago de sus responsabilidades. Esta es la que más representa en dinero y normalmente lo hacen aquellas personas que pueden invertir en expertos para generar un plan estratégico de evasión, es decir los magnates de este país y las grandes corporaciones. Una persona de pocos ingresos no planea estratégicamente como evadir legalmente sus impuestos.

Es verdad que las propuestas de quitar la tenencia tienen tintes políticos. Efectivamente es una fuente de ingresos importantes para los estados y este tipo de medidas afectaría primeramente al EdoMex y al DF. La pregunta es, ¿por qué no proponen bajar el IVA o el IETU?, impuestos que afectan directamente a la federación. Por otro lado, la idea de que quitar la tenencia, sí busca incentivar el uso de autos particulares, entre otras cosas buscan incentivar la compra de coches por la gran caída de esta industria en tiempos de crisis. Por supuesto, la abolición de la tenencia es una medida que carece de fundamentos validos. Pero también lo es la tenencia. Hay que recordar que era un impuesto TEMPORAL que tenía la etiqueta de los Juegos Olímpicos del 68, obviamente es un impuesto que ya caducó.

Necesitamos un verdadero impuesto verde. Y por ello, los argumentos, las formas y las acciones no se limitan a sólo dejar la tenencia como esta. Ya basta de medidas fáciles y de parches cosméticos a lo mal que nos encontramos. La propuesta es quitar la tenencia e implementar un impuesto verde serio, justo, bien diseñado, que estuviera verdaderamente pensado para dar la señal correcta a los ciudadanos en su procesos de compra de un auto y que además tenga la etiqueta “Medio Ambiente” -como el impuesto a los cigarros, etiquetado para salud- es decir que su recaudación fuera directamente al financiamiento de programas y políticas para la mitigación del cambio climático. Si es así, entonces si podríamos hablar de un impuesto verde.